REGLA DE AUTORIDAD
Por E. Claude Gardner
¿Cuáles son las dimensiones de la habitación en donde usted se
encuentra? ¿Cuántos pies tiene de ancho y de largo? Con una regla de
12 pulgadas o de una yarda usted puede conseguir una medida precisa.
Del mismo modo, si otras diez personas usan esa misma regla para medir,
tendrían exactamente los mismos números que usted obtuvo. Si en la
religión todos aceptaran una regla común de autoridad, entonces esto
debiera dar como resultado una misma fe y una misma práctica. La
frustración y confusión provienen de aceptar distintas normas de
autoridad. Gente buena queda desconcertada por causa de todas las
doctrinas conflictivas que son predicadas.
Nuestra defensa, que es tanto escritural como sensata, es ésta: Que
el Nuevo Testamento es nuestra única regla de fe y práctica. Hacemos
un llamado a los hombres hacia la palabra de Dios para que seamos
guiados en todas las cosas de la vida -- espirituales, de adoración,
personales, de familia y de negocios. Nuestra súplica sincera es que "hablemos
donde la Biblia habla y callemos donde la Biblia calla; que llamemos
las cosas de la Biblia por nombres bíblicos y hagamos las cosas de la
Biblia de la manera que la Biblia nos dice.
Jesucristo y sus enseñanzas deben gobernarnos. Le reconocemos como
Señor y Salvador. Nos inclinamos a El como "Señor de señores y Rey de
reyes" (Apol. 17:14). El es la cabeza de la iglesia y por tanto
controla nuestras vidas y nos indica cómo debemos adorar. Pablo habló
acerca de la preeminencia de Jesús cuando dijo, "Y sometió todas las
cosas bajo sus pies, y lo dió por cabeza sobre todas las cosas a la
iglesia" (Efesios 1:22). El Cristo resucitado hizo una vigorosa y
arrolladora declaración, "Todo poder me es dado en los cielos y en la
tierra" (Mateo 28:18).
Dios, nuestro Creador, se ha revelado a través de Cristo, quien nos
ha hablado a través del Nuevo Testamento. "Dios, habiendo hablado
muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los
profetas, en estos últimos días nos ha hablado en el Hijo, a quien
designó heredero de todo, por medio del cual hizo también el universo"
(Hebreos 1:1-2).
Jesús no nos habla en forma audible, ni "a través de un murmullo",
ni a través de la conciencia, sino a través de su Palabra revelada a
los apóstoles, según el Nuevo Testamento. A los apóstoles (no a
nosotros hoy) les prometió que "el Consolador, quien es el Espíritu
Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas
y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:26). El Señor
también les aseguró que los guiaría a toda la verdad de modo que su
mensaje fuera libre de error (Juan 15:26; 16:13). Concluímos que el
Nuevo Testamento es expresión de la divina voluntad y del camino de
nuestro Salvador y que es, por tanto, nuestra autoridad. El es nuestra
"única fe" (Efesios 4:5). Es el único libro que determina nuestra fe,
conducta, y adoración; por él debemos vivir y por él debemos morir; en
él debemos edificar nuestras casas y nuestros negocios o profesiones.
Jesús es el "mediador del nuevo pacto" (Hebreos 12:24). Es nuestro
Salvador a través del nuevo pacto o testamento. El pecado nos ha
separado de Dios (Isaías 59:1-2) y Cristo es nuestro "mediador" a
través del nuevo pacto.
La Palabra de Dios nos provee de todo y por tanto, no necesitamos
nada más. Pablo aseveró, "Toda la escritura es inspirada por Dios, y
buena para enseñar, para redargüir, para reprender, para instruir en
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, totalmente
preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16-17).
El Nuevo Testamento es suficientemente poderoso para librarnos del
pecado. Debemos recibir la palabra implantada que es capaz "de salvar
nuestras almas" (Santiago 1:21). Es descrita como "pronta" (viva) y "poderosa".
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda
espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del
espíritu, de las coyunturas y de los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).
El Nuevo Testamento no es "letra muerta". No es necesario que el
Espíritu Santo "entre en nuestro corazón" en forma misteriosa y
directa para que la Palabra sea movida en nuestro corazón. La razón es
clara -- porque es viviente. El único poder que Dios está usando para
nuestra salvación es el Nuevo Testamento, ya que Pablo enseñó, "Porque
no me avergüenzo del evangelio de Cristo porque es poder de Dios para
salvación a todo aquél que cree; al judío primero y también al griego"
(Romanos 1:16). Es esta verdad la que nos libera. "Y conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).
Porque Jehová se preocupa por su creación, El ha suplido todas
nuestras necesidades. Esta es una de las preciosas promesas del Nuevo
Testamento, por lo cual Pedro escribió, "Como todas las cosas que
pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino
poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y
excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y
grandísimas promesas" (2 Pedro 1:3-4). No podemos fijarnos en el
Antiguo Testamento, ni en libros de filosofía, ni credos de hombre
para recibir vida espiritual. Por tanto, debemos contender
ardientemente por esta fe. "Amados, por la gran solicitud que tenía de
escribiros acerca de nuestra común salvación, me he visto en la
necesidad de escribiros, exhortándoos a que contendáis ardientemente
por la fe que ha sido transmitida a los santos de una vez por todas"
(Judas 3).
Repudiamos todo credo humano, confesión de fe, manuales y
disciplinas en la iglesia porque el Nuevo Testamento es nuestro guía.
Y además podemos citar muchas ocasiones en que aquéllos contradicen la
Palabra de Dios y están además sujetos a cambios frecuentes. Un adagio
muy sensato dice: "Si un credo humano contiene más que la Biblia,
contiene demasiado; si contiene menos que la Biblia, contiene muy poco;
pero si contiene las mismas cosas que la Biblia, entonces de todas
formas no lo necesitamos."
Muy de veras suplicamos que todos los hombres vengan al Nuevo
Testamento y a Cristo como suprema autoridad en la religión. Ojalá
siempre recurramos al "así dijo el Señor" en todo lo que creemos y
practicamos. En la transfiguración, se escuchó una voz del cielo que
dijo, "Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia, a El oíd"
(Mateo 17:5).
PREGUNTAS
Mida las dimensiones de su habitación o cualquier objeto con una
regla de 12 pulgadas y pida a otra persona que haga lo mismo. ¿Cuál es
la implicación de esta prueba?
¿Cuál es la base de tanta confusión y de tantas enseñanzas
religiosas?
¿Cuál es la importancia de que Cristo sea la "cabeza" de la iglesia?
¿Deja esto lugar para un papa u otro ser humano o credo humano?
¿De qué manera habla Dios hoy al hombre?
¿Cuáles son las tres principales objeciones a los credos humanos y
confesiones de fe?
Demuestre con las escrituras que el Nuevo Testamento es la única
regla de autoridad.