DESCRITA POR MUCHAS PARABOLAS (FIGURAS
ALEGORICAS)
Por Maxie B. Boren
Dios ha descrito la iglesia de Nuestro Señor Jesucristo de varias
maneras en su revelación a nosotros. El obviamente lo hizo para que en
esta forma pudiéramos entender la naturaleza de la iglesia y percibir su
importancia. Nos referimos a esas diferentes descripciones como "cuadros"
o "parábolas" (figuras alegóricas). Dios simplemente usó cosas con las
cuales la gente estaba familiarizada para poder comunicarnos grandes
verdades espirituales. En este escrito queremos describir brevemente
diez de tales "figuras" dadas en forma divina a la iglesia. La iglesia
es descrita
(1) Como una familia. Dios es nuestro Padre Celestial. "Por designio
de su voluntad nos hizo nacer por la palabra de la verdad" (Santiago
1:18). El apóstol Pablo, reconociendo la grandeza y benignidad de Dios
al proveernos salvación en Cristo, escribió "Por esta causa doblo mis
rodillas ante el Padre ... de quien toma nombre toda parentela en los
cielos y en la tierra" (Efesios 3:14-15). Somos hechos hijos de Dios
cuando creemos en el evangelio, y nacemos en Su familia al obedecer los
términos para el perdón que son revelados en el evangelio. Dios nos lo
ha prometido, siempre y cuando estemos prestos a santificarnos, "Y seré
para vosotros por Padre, y vosotros me seréis por hijos e hijas" (2 Cor.
6:18). Como hijos suyos, los cristianos debemos con toda seguridad
llevar la imagen del Padre. Los miembros de la iglesia han sido llamados
a la comunión con Cristo (1 Cor. 1:9), con el Padre, y los unos con los
otros (véase 1 Juan 1:3-4). Por tanto, el ser hermanos y hermanas en la
familia de Dios es una íntima y maravillosa relación de almas gemelas.
(2) Como el cuerpo de Cristo. En un hermoso contexto de la escritura,
Pablo hizo una comparación entre el cuerpo físico y el cuerpo espiritual
de Cristo. El cuerpo físico se compone de muchos miembros, pero es un
solo cuerpo. Así también la iglesia, compuesta de muchos miembros,
funcionando todos, sin embargo, armoniosamente juntos para el movimiento
del cuerpo. Por tanto, la iglesia debe estar unida para la realización
del designio y propósito de Dios. "Pero Dios dispuso y juntó el cuerpo
... para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros
todos se preocupen los unos por los otros ... ahora bien, vosotros sois
el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno por su parte" (1 Cor. 12:24-25,
27). Dios constituyó a Cristo "por cabeza sobre todas las cosas a la
iglesia, la cual es su cuerpo" (Efesios 1:22-23). Y Pablo hizo claro que
sólo hay "un cuerpo" (Efesios 4:4). Como cabeza, Cristo ha de tener toda
la preeminencia en la iglesia (Colosenses 1:18).
(3) Como una desposada. La iglesia está desposada (espiritualmente
hablando, por supuesto), con Cristo. Pablo escribió a la iglesia en
Corinto y les dijo, "Os he desposado con un solo esposo, para
presentaros como una virgen pura a Cristo" (2 Cor. 11:2). Dirigiéndose a
los efesios, les escribió comparando la relación entre el marido y su
esposa como la relación entre Cristo y su iglesia. "Maridos, amad a
vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella" (Efesios 5:25). Por tanto, la iglesia debiera ser una "iglesia
gloriosa, que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea
santa y sin mancha" (verso 27). Véase también Romanos 7:4.
(4) Como un reino. La iglesia está sujeta a Jesucristo, quien es el
rey en su reino. El reino de Cristo es un reino espiritual. El dijo, "mi
reino no es de este mundo" (Juan 18:36), queriendo simplemente decir que
Dios no tuvo nunca la intención de que su dominio fuera uno terrenal y
temporal, como el de Saúl, David, y Salomón. El reino de Cristo es un
reino celestial, y por tanto, "nuestra ciudadanía está en los cielos" (Filipenses
3:20). Y sin embargo, su reino espiritual definitivamente está también
sobre la tierra, como lo ha estado desde su establecimiento el día de la
fiesta judía llamada Pentecostés en el año 33 de N.S., según consta en
el capítulo 2 del libro de los Hechos. Pablo informó a los cristianos en
Colosas que Dios "nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al
reino de su amado Hijo" (Col. 1:13). El evangelista Felipe bajó a
Samaria y predicó a ese pueblo "acerca del evangelio del reino de Dios y
el nombre de Jesucristo" (Hechos 8:12). Alrededor del año 96 de D.C., el
apóstol Juan, escribiendo a las siete iglesias de Asia, les dijo que
Cristo "nos amó, y nos liberó de nuestros pecados con su sangre; e hizo
de nosotros un reino" (Apocalipsis 1:5-6). El reino no es algo que
todavía ha de venir ... ¡está aquí ya! La iglesia y el reino son una
misma cosa. Ser miembro de la iglesia del Señor significa ser ciudadano
del reino.
(5) Como un rebaño. Jesucristo es el pastor de las ovejas, y los
cristianos son descritos como ovejas. Por tanto, la iglesia depende del
amor y cuidado del pastor. La iglesia obedece a su voz, "y las ovejas le
siguen" (Juan 10:14). El apóstol Pedro amonestó a aquellos que servían
como pastores (ancianos) en la iglesia a "apacentar la grey de Dios que
está entre vosotros" (1 Pedro 5:2), "y cuando aparezca el Príncipe de
los pastores, recibiréis la corona incorruptible de gloria" (verso 4).
Como ovejas descarriadas, los cristianos son pueblo que "ahora ha vuelto
al Pastor ..." (1 Pedro 2:25).
(6) Como una casa. La iglesia no es un edificio hecho de ladrillos,
piedras o madera. Es una casa espiritual. El apóstol Pedro, escribiendo
a los cristianos, decía, "Vosotros también, como piedras vivas, habéis
sido edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer
sacrificios espirituales aceptables para Dios a través de Jesucristo" (1
Pedro 2:5). Pablo escribió a los cristianos en Efeso, y les dijo que
ellos fueron "edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo Jesucristo la piedra angular; en quien todo el edificio, bien
ajustado, va creciendo para ser un santuario sagrado en el Señor" (Efesios
2:20-21). A la iglesia en Corinto, Pablo preguntó, ¿No sabéis que sois
santuario de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1 Cor.
3:16).
(7) Un viñedo. Había muchos viñedos en Palestina, donde vivió y
enseñó nuestro Señor durante su ministerio personal. El usaba aquellos
términos con que la gente de sus días estaba familiarizada para ilustrar
la labor que hay que hacer para el servicio del Señor. Por tanto, el
reino, o iglesia, se compara con un viñedo. Léase Mateo 20:1-16. Pablo
urgió a los cristianos a "ser firmes, inconmovibles, abundando en la
obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es
en vano" ((1 Cor. 15:58). En el contexto de Mateo 21:28-41, Jesús empleó
la figura del viñedo para darnos aún más percepción acerca de la
naturaleza del reino.
(8) Como una perla. Jesús dijo, "el reino de los cielos es semejante
a un mercader que busca perlas finas, y habiendo hallado una perla de
gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró" (Mateo
13:45-46). Al contar esta parábola Jesús enseñó con gran maestría el
valor incalculable del reino, y todo lo que encierra esa palabra. En
nuestra comprensión de esto está envuelta la remisión de nuestros
pecados y la participación en todas las bendiciones espirituales que
Dios gratuitamente nos ha provisto en Cristo. "Bendito el Dios y Padre
de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido a todos con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efesios
1:3). ¡Esta es, pues, la perla de gran valor! No hay fortuna terrenal
... de hecho, ¡ni el mundo entero ... puede comprarse con el valor de la
salvación del alma de una persona! Jesús preguntó, "¿De qué servirá al
hombre ganar el mundo entero y perder su propia alma?" (Mateo 16:26).
Los que reciben esas enseñanzas de Cristo en sus corazones con
comprensión perspicaz harán los sacrificios necesarios para ser
partícipes del reino y sus bendiciones como una realidad en sus vidas.
Querido lector, ser un miembro de la iglesia del Señor ¡es la mayor
bendición y felicidad que una persona pueda sentir!
(9) Como un ejército. La iglesia ciertamente está "en guerra" con las
fuerzas del mal. Pero ésta no es una batalla carnal con aviones, tanques,
armas y bombas. Pablo escribió a los cristianos, "Porque aunque andamos
en la carne, no militamos según la carne (porque las armas de nuestra
milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas); derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios" (2 Cor. 10:3-4). El instó a Timoteo a "sufrir
penalidades como buen soldado de Jesucristo" (2 Tim. 2:3). Y escribió a
los cristianos en Efeso, exhortándolos a "robustecerse en el Señor, y en
el vigor de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que
podáis estar firmes contra las artimañas del diablo" (ver el contexto de
Efesios 6:10-17).
(10) Como un lámpara. En el segundo y tercer capítulos de Apocalipsis,
a través de Juan, el Señor escribió cartas a las siete iglesias
localizadas en lo que es hoy la parte más occidental del país de Turquía.
Y en el lenguaje simbólico con que comienzan esas cartas, Jesús usó el
término "lámparas" para referirse a esas siete congregaciones. "Los
siete candeleros son siete iglesias" (Apoc. 1:20). Jesús dijo a sus
discípulos, "Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre
un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara para ponerla
debajo de un almud, sino sobre el candelero; para que alumbre a todos
los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
de tal modo que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos" (Mateo 5:14-16). Pablo escribió a la
iglesia en Filipos, instruyéndoles a que fueran "irreprensibles y
sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación tortuosa
y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo,
manteniendo en alto la palabra de vida" (Filipenses 2:15-16).
Concluyo este breve tratado sugiriendo a su intelecto que Dios usó
esas "parábolas" en las Escrituras Sagradas con el fin de concederle
penetración y comprensión sobre la naturaleza de la iglesia y lo que
significa ser un cristiano. Le insto a que reflexione en oración y con
cuidado acerca de esas descripciones de origen divino, rogando que al
hacerlo usted pueda darse cuenta de la naturaleza no denominacional de
la iglesia y de su carácter único. La iglesia ha sido diseñada por Dios.
Su patrón se encuentra en el Nuevo Testamento. Aquéllos que han sido
salvos por el evangelio han sido añadidos a ella. Todos necesitamos
adquirir todo el conocimiento que nos sea posible acerca del eterno
propósito de Dios que llevó a cabo en Cristo y que fue dado a conocer a
través de la iglesia (véase Efesios 3:8-11).
PREGUNTAS
¿Por qué nos reveló Dios varios "cuadros" o "parábolas" refiriéndose
a la iglesia?
¿Es el reino del Señor algo completamente diferente a su iglesia? ¿O
son la misma cosa?
¿Cuándo y dónde fue establecida la iglesia de Cristo? ¿En qué parte
de la Biblia puede usted leer acerca de su comienzo?
¿Quién es la cabeza de la iglesia? ¿Cuánta autoridad tiene su cabeza?
(Para esta segunda pregunta, favor de leer Mateo 28:18 y Efesios
1:20-23).
¿Qué clase de relación debe ser mantenida entre los miembros de la
iglesia?
¿Piensa usted que cuando Cristo venga a recibir a su novia, se
sentirá complacido si la encuentra contaminada con prácticas pecaminosas
y falsas doctrinas? ¿Cómo desea él recibirla?
¿Obedecen las ovejas otras voces que no sean la de su pastor?
De todas formas, ¿cuán valioso es el reino? ¿Qué significará para una
persona el ser miembro de la iglesia de Cristo?
¿Tienen los cristianos que hacer alguna labor? Si así lo cree,
discuta la labor y quién debe hacerla.
En vista de la "parábola" de la lámpara encendida, ¿qué debe decirnos
esto acerca de nuestra influencia? ¿Piensa usted que la mundanería en la
iglesia está destruyendo la influencia de muchos cristianos? ¿Qué podría
hacerse acerca de esto?
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