LA IGLESIA PRACTICA EL SACERDOCIO DE TODOS LOS
CREYENTES
Por Hulen L. Jackson
Soy un sacerdote. Usted es un sacerdote. Todos somos sacerdotes en el
reino de Dios. Pero sólo Cristo es el sumo sacerdote. Esto es lo que la
Biblia nos enseña. Con la temprana apostasía de la iglesia del Nuevo
Testamento hacia la iglesia griega y la católica llegó la separación de
los cristianos entre eclesiásticos y laicos. La iglesia apostólica no
creía en tal práctica ni la ejercía. De esta separación vino la
enseñanza de los grupos protestantes sobre "predicadores ordenados"
quienes eran los únicos que podían servir los "sacramentos" de la
iglesia al lego, y que el lugar al frente donde se ubica la mesa de la
comunión en el edificio se convierte en el "altar" donde solamente el
predicador ordenado o el sacerdote pueden servir la comunión. El volver
a las simples enseñanzas del Nuevo Testamento eliminaría todo este
error.
¿QUE ES UN SACERDOTE?
La palabra que se traduce "sacerdote" en el Nuevo Testamento
significa príncipe o siervo, pero a través de la Biblia un sacerdote
debe asociarse con un altar o con la ofrenda de sacrificios. El profeta
servía a Dios para el pueblo, mientras que el sacerdote servía al pueblo
cuando éste entregaba sus ofrendas ante Dios. Los padres hacían esto en
la era patriarcal; los levitas en la era judía, y en este siglo los
cristianos entregan, como sacerdotes, ofrendas y sacrificios a Dios. A
través del Antiguo y del Nuevo Testamento puede fácilmente probarse que
en ninguna época Dios ha permitido ofrecer sacrificios excepto a un
sacerdote. Todo cristiano de este siglo, como sacerdote ante Dios, trae
sus ofrendas y sacrificios ante el Padre.
NUESTRO SACERDOCIO ACTUAL COMO IGLESIA:
Ni aún el gran sacerdocio de Jesús es discutido en el Nuevo
Testamento hasta que se llega al libro a los Hebreos, y ahí el escritor
lo exalta como nuestro único y perpetuo sumo sacerdote en el cielo
sirviendo a los que estamos en la tierra. No tendremos ni necesitaremos
ningún otro, porque ya él ofreció ante Dios el sacrificio por nuestros
pecados de una vez por todas. Pero nuestro propio sacerdocio es apenas
mencionado aún en el libro a los Hebreos; hay que ir a las cartas de
Pedro y de Juan para encontrar tales instrucciones. En base al cuadro
que presenta el Antiguo Testamento, Hebreos 10:22 es a menudo
considerado una referencia a nuestro sacerdocio actual, sirviendo a la
iglesia, que es el Verdadero Tabernáculo. Estudiemos de cerca los
siguientes pasajes.
Hebreos 13:15-16
"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y no os
olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua; porque de tales
sacrificios se agrada Dios." Esto ha de entenderse asumiendo que todos
los cristianos a los cuales él se está dirigiendo son sacerdotes y
tienen, por tanto, el derecho de traer tales sacrificios ante el altar
de Dios en el cielo. No importa si el fruto al cual se hace mención en
este pasaje se refiere a cánticos u oraciones, este fruto no se podría
ofrecer si no fuera por medio de un sacerdote. En sus estudios de la
palabra del Nuevo Testamento, Vicente explica que "ofrecer" en este
pasaje significa "traer al altar". El cristiano hace precisamente esto
cuando alaba a Dios ya sea con cánticos o con oraciones.
1 Pedro 2:5-9
En esta carta, Pedro escribe a los cristianos elegidos que fueron
dispersados y no tan solo a los apóstoles. En el verso 5 Pedro nos llama
"sacerdocio santo", así como "casa espiritual", sugiriendo que los
cristianos actuales están separados (santificados) del mundo y por tanto
constituyen no sólo un templo verdadero sino que son los sacerdotes en
ese mismo templo de Dios. Entonces en el verso 9 añade que también somos
"real sacerdocio" exaltando nuestro estado espiritual y nuestra relación
con Dios, llamándonos sacerdotes reales. Y como tales, en la casa de
Dios ahora "traemos ante el altar" que está en el cielo, sacrificios
vivos o espirituales. Sólo los sacerdotes pueden hacer esto. Como pueblo
poseído por Dios, todos, siendo sacerdotes, nos acercamos al Padre a
través de nuestro Sumo Sacerdote, Cristo Jesús (1 Tim. 2:5).
Apocalipsis 1:6
En este verso Juan añade el pensamiento de que Cristo nos ha hecho "reyes
y sacerdotes para Dios, su Padre." Colectivamente, somos su reino; e
individualmente, somos sacerdotes en ese reino. Aún Juan creía y
enseñaba que somos realeza, o real sacerdocio ante Dios. Recordemos que
Juan escribía mayormente a las siete iglesias de Asia -- no sólo a un
grupo selecto del clero en esas iglesias. En Apocalipsis 5:10 Juan
repite el mismo pensamiento acerca de nosotros, diciendo que Jesús
compró un pueblo de cada tribu y nación y los constituyó un reino de
sacerdotes. Eso es lo que somos ahora.
Romanos 12:1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional." Nótese las palabras: hermanos,
sacrificio, culto racional. A hermanos (no tan sólo a un grupo selecto
llamado el clero) se les instruía ofrecer o presentar sacrificios en
servicio espiritual a Dios. Recordando que sólo los sacerdotes pueden
ofrecer sacrificios, esta declaración de Pablo necesariamente implica
que los hermanos son sacerdotes y por lo tanto pueden obedecer este
mandamiento. Demos gracias a Dios diariamente que somos sacerdotes y no
tenemos que ir a través de ningún otro hombre en la tierra para
dirigirnos a Dios u ofrecer sacrificios y ofrendas al Padre. ¿Cuáles son
algunos de esos sacrificios que ofrecemos como cristianos?
De las observaciones hechas por Burton Coffman acerca de 1 Pedro (págs.
96-98), deseo enumerar las siguientes:
(a) Nuestra fe es nuestro sacrificio.
(b) El amor a Dios es nuestro sacrificio.
(c) Nuestro arrepentimiento es nuestro sacrificio.
(d) Nuestra confesión de fe en Cristo es un sacrificio.
(e) Nuestro bautismo en Cristo es nuestro sacrificio.
(f) Nuestras alabanzas a Dios son nuestro sacrificio.
(g) Nuestras contribuciones son nuestro sacrificio.
(h) Nuestros cánticos son nuestro sacrificio.
(i) Nuestras plegarias son nuestro sacrificio.
(j) La vida de honor y amor de los cristianos devotos son su
sacrificio.
Dios se agrada de tales sacrificios y son aceptos a través de Nuestro
Señor Jesucristo. Yo puedo ofrecerlos, usted puede ofrecerlos, todos
nosotros podemos ofrecer sacrificios espirituales. Ofrézcalos fielmente.
PREGUNTAS
¿Cuál es el origen de las clases eclesiásticas-laicas que encontramos
en la mayor parte de las iglesias?
¿Quiénes pueden servir como sacerdotes en la iglesia actual?
¿Cuáles son los deberes de un sacerdote cristiano?
¿Quién es el sumo sacerdote de la iglesia?
Según Pablo, ¿a través de quién debemos ofrecer nuestra alabanza? (1
Tim. 2:5).
Explique los sacrificios que los cristianos deben ofrecer a Dios. |