LAS ESCRITURAS SON LA DISCIPLINA DE LA IGLESIA
Por B. C. Carr
En toda organización exitosa debe haber disciplina. Donde no la
hay, reina la confusión. Pero Dios no es autor de confusión (1 Cor.
14:33). El ha ordenado en su Palabra la norma a usarse para corregir a
los que cometen pecado. A causa de los abusos y malos entendidos en
esta materia, algunos han rechazado totalmente la idea de disciplina.
Necesitamos volver a la Palabra de Dios para instruirnos en relación a
este importante asunto.
UN DIOS DISCIPLINARIO
A pesar de que Dios es un Dios de amor (1 Juan 4:8), también es un
Dios severo. "Mira, pues, la benignidad y la severidad de Dios; la
severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la benignidad
para contigo, si permaneces en esa benignidad; pues de otra manera, tú
también serás cortado" (Romanos 11:22).
Cuando Adán y Eva pecaron en el Jardín de Edén, fueron echados del
jardín (Génesis 3). Fueron castigados por su desobediencia hacia Dios.
Caín fue castigado cuando mató a su hermano Abel (Génesis 4:9-13). A
causa de la maldad de los que vivieron en los días de Noé, Dios envió
el diluvio para destruirlos (Génesis 6:13). Al dar la Ley en el Monte
Sinaí, Dios mandó a su gente a "recordar el día del sábado para
santificarlo" (Exodo 20:8). Estando en el desierto, un hombre decidió
ir a recoger ramas en un día sábado. Dios ordenó que fuera muerto a
pedradas (Números 15:32-36). Una generación completa de israelitas
murió en el desierto por haber murmurado contra Dios (Números
14:26-35). Pablo nos revela que 23,000 cayeron en un día a causa de la
fornicación (1 Cor. 10:8). Junto con otras cosas que se enumeran en
este contexto, Pablo dice que fueron escritas para amonestarnos (1 Cor.
10:11). Debemos reconocer que Dios es también un Dios severo con los
que hacen mal.
LA DISCIPLINA EN LA IGLESIA PRIMITIVA
La intención del Señor era que su iglesia ejercitara la disciplina.
En Mateo 16:18, Jesús prometió edificar su iglesia. Antes de que fuera
establecida, él dió instrucciones acerca de la disciplina. "Y si tu
hermano peca contra tí, ve y repréndele a solas tú con él; si te
escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, toma aún
contigo a uno o dos, para que por boca de dos o tres testigos conste
toda palabra. Si rehúsa escucharles a ellos, dilo a la iglesia; y si
también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para tí como el gentil y el
publicano" (Mateo 18:15-17). Hay que reconocer que los primeros pasos
hacia una reconciliación deben darlos los que están envueltos en la
ofensa, pero la iglesia debe envolverse en la acción si el asunto no
se puede resolver de otra forma.
La iglesia estaba en sus comienzos cuando el Señor actuó para
castigar a Ananías y a su esposa Safira (Hechos 5:1-10). Siendo
miembros de la iglesia primitiva, ellos mintieron acerca de su ofrenda.
Dios demostró su descontento haciéndoles morir instantáneamente. El
resultado fue que cundió un gran temor sobre toda la iglesia y sobre
todos los que oyeron de esas cosas (Hechos 5:11). Esto no impidió el
crecimiento de la iglesia, como algunos pudieran pensar, sino que se
adhirieron más creyentes al Señor (Hechos 5:14).
Cuando Pablo escribió a la iglesia en Corinto, les amonestó por
tolerar el pecado. Entre ellos había un hombre culpable de fornicación,
y no habían hecho nada para corregir esto. Por inspiración, el apóstol
Pablo dió esta instrucción: "En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor
Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la
carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús"
(1 Cor. 5:4-5). Hagan el favor de notar que esta acción debía ser
tomada por la iglesia. La iglesia del Nuevo Testamento tenía la
obligación de ejercer disciplina. Esto había de ser hecho en el nombre
(por la autoridad) del Señor Jesucristo.
TERMINOS PARA DESCRIBIR LA DISCIPLINA
Las Escrituras usan diferentes términos para describir la
disciplina y debemos ser cuidadosos en usar sólo los términos de la
Biblia. A menudo escuchamos que alguien ha sido "ingresado" o "sacado
de la iglesia". Esto no es lenguaje bíblico.
Las Escrituras hablan de "apartarse ustedes" (2 Tes. 3:6). En el
mismo contexto se nos indica que "no participemos" en las obras de las
tinieblas (Efesios 5:11). Al escribir a la iglesia en Roma, Pablo
instruyó a los santos a que "se fijaran y se apartaran" de algunos (Romanos
16:17). A los corintos, Pablo ordenó "entregar a Satanás" al
fornicador (1 Cor. 5:4-5). Luego en el mismo capítulo instruye a los
hermanos a no "hacerles compañía a" o "comer con" ciertos hermanos que
estaban pecando (1 Cor. 5:9-11).
QUIENES DEBEN SER DISCIPLINADOS
De los pasajes de la Escritura que acabamos de citar es fácil notar
que aquéllos a quienes debemos tratar tan severamente son hijos de
Dios que han pecado, trayendo reproche sobre el nombre del Señor y
sobre la iglesia que compró con su sangre. La lista de pecados varía
con cada pasaje citado, pero todos han pecado. No debe existir
parcialidad al cumplir este deber sagrado, sino que debe incluir "todo"
hermano que camine desordenadamente (2 Tes. 3:6). Está limitado a
aquéllos de "entre vosotros" (2 Tes. 3:11). No estamos obligados a
tomar acción en contra de los que están en el mundo (1 Cor. 5:9-13).
EL PROPOSITO DE TAL DISCIPLINA
La disciplina nunca debe ser aplicada por causa de venganza (Romanos
12:19). No debe hacerse por causa de odio. Debe amonestarse como
hermano en el error (2 Tes. 3:15), para que se sienta avergonzado (2
Tes. 3:14). Nuestro propósito debe ser el de destruir el pecado, pero
salvar al hermano (1 Cor. 5:5). Los que sean castigados deben aprender
de esa experiencia para no volver a pecar (1 Tim. 1:20), sino tener
mayor respeto hacia Dios y su iglesia.
Cuando la iglesia es unánime en este respecto, se conserva su
pureza. Sólo una iglesia pura será presentada a Dios (Efesios 5:27).
Cuando el pecado se queda sin amonestación, su influencia es como la
levadura y corromperá a otros (1 Cor. 5:6-7). Las malas compañías
corrompen las buenas costumbres (1 Cor. 15:33). No tendremos la
bendición de Dios si fallamos en esta obligación (Josué 7).
PREGUNTAS
¿Podemos permitirnos ignorar la enseñanza de las Escrituras en esta
materia?
¿Por qué piensa usted que hoy día se practica tan poca disciplina?
¿Puede el predicador o sólo algunos miembros llevar a cabo el plan
disciplinario de Dios?
Enumere algunos pecados mencionados que demandan retirarse de la
compañía del pecador.
¿Por qué motivos se debe ejercitar la disciplina?
Si los padres que dejan de disciplinar a su hijo están pecando
contra él, ¿qué podrá decirse de los ancianos de la iglesia que no lo
hacen con aquéllos a su cuidado?