COMO EN LOS TIEMPOS BÍBLICOS, LA IGLESIA ES SERVIDA
POR DIACONOS
Por Ben S. Flatt
Los diáconos son una parte importante en el programa de trabajo de
la iglesia neotestamentaria. Es vital una comprensión adecuada de sus
responsabilidades para que la iglesia crezca con éxito. Aunque la
Biblia no expresa mucho acerca de los diáconos, se da suficiente
información y se definen pautas adecuadas para que produzcamos las
conclusiones lógicas concernientes a la autoridad de los diáconos, sus
calificaciones, el proceso de selección, los deberes que les son
asignados, y la realización de esos deberes. La aplicación de esos
principios ayudará a evitar ambos extremos, ya sea poner a los
diáconos al mismo nivel de los ancianos o supervisores, o dejarlos ser
diáconos sólamente de nombre, sin llevar a cabo gran cosa.
EL SIGNIFICADO DE ESA PALABRA
El término que se traduce como "diácono" viene de la palabra
original que significa "siervo". Se define como "alguien que ejecuta
los mandatos de otro ... un sirviente, ayudante o ministro" (Thayer).
La palabra original, tanto en forma de nombre como de verbo, aparece
más de 90 veces; no obstante, la interpretación específica de "diácono"
se encuentra sólo cinco veces en los textos ingleses básicos (Filipenses
1:1; 1 Tim. 3:8; 10, 12, 13). En los demás sitios el término es
traducido como ministro, siervo, ministrando, ministración, ministrar,
sirviendo, servicio, dar servicio, relevo, administración, cuidando a,
administrando, y servir. En cada sitio donde se usa la palabra, sin
importar en qué forma, la idea de "servicio" es presentada. (Ejemplo:
En Rom. 16:1 el servicio de la hermana Febe, en Cencrea, será
presentado en algunas traducciones como el de una diaconisa.)
AUTORIDAD DADA A LOS DIACONOS
Se puede ver con facilidad que Dios ha autorizado diáconos en la
iglesia. El "oficio de diácono" es específicamente identificado (1
Tim. 3:10, 13). Una reseña de calificaciones para instruir a la
iglesia sobre la clase de hombres que se necesitaban se ofrece en
Hechos 6:3 y 1 Tim. 3:8-10. Los doce apóstoles ordenaron a la iglesia
seleccionar y designar hombres para servir en esa capacidad (Hechos
6:2-3). Y algunos que servían a la iglesia en Filipos fueron incluídos
en el saludo de la carta de Pablo a esa iglesia (Filipenses 1:1).
SUS CALIFICACIONES
A pesar de que las calificaciones para diáconos no resultan tan
estrictas como las de los ancianos, son, sin embargo, muy importantes.
La palabra "igualmente" (1 Tim. 3:8) indica que es tan necesario para
los diáconos poseer las cualidades especificadas para el oficio de
servicio como lo es para los ancianos poseer las cualidades de
liderazgo. Los rasgos requeridos que se detallan en dos pasajes de la
Escritura (Hechos 6:3; 1 Tim. 3:8) tienen que ver con tres conceptos:
carácter, abilidad y trato con los demás.
Cuatro son los rasgos de carácter:
Seriedad. Debe tener un alto grado de madurez que produzca un
pensar balanceado y serio.
Sin doblez de palabra. Integridad es la clave. Debe sere honesto
con todos en todo tiempo, sin hipocresía.
No dado al mucho vino. En una época en que no se usaba mucho el
agua porque era insalubre, se acostumbraba tomar vino. Es por eso la
advertencia sobre el no tomar vino en exceso. Como a cualquier otro
cristiano, al diácono se le advierte el evitar las malas consecuencias
del exceso de vino.
No codicioso de ganancias deshonestas. No debe ser avaricioso o
amante del dinero.
Tres rasgos enfatizan la abilidad o aptitud:
Guardar el misterio de la fe con pura conciencia. Era necesario
tener una comprensión clara de la Palabra de Dios para estar firmes en
la verdad y laborar dentro de sus límites.
Llenos del Espíritu Santo. Ya que el Espíritu Santo mora en
nosotros por la fe (Gálatas 3:14) y que la fe viene por el oir la
palabra (Romanos 10:17), el hombre necesitaría ser guiado por la
palabra inspirada.
Lleno de sabiduría. Los diáconos deben saber usar el sentido común
y buen juicio al llevar a cabo las tareas que les han sido asignadas.
Tres rasgos tienen que ver con su relación hacia otros:
Marido de una sola mujer. Para servir como diácono, un hombre debe
tener únicamente una mujer.
Debe saber gobernar bien su casa. El control de su familia es
indicativo de su habilidad para funcionar en otras áreas.
De buena reputación e irreprensibles. La reputación puede ayudar o
estorbar, dependiendo de lo que se piense de esa persona por la
comunidad y por la iglesia.
SELECCION DE DIACONOS
No se da mucha explicación en cuanto a la forma de selección de
diáconos. Se les pidió a los hermanos: "...buscad de entre vosotros a
hombres ... a quienes nosotros (los apóstoles) encarguemos ..." (Hechos
6:3). Sin importar el método usado, los líderes de la iglesia deben
contar con todos los miembros en cuanto a sugerencias y aprobación de
los hombres que hayan de servir como diáconos. El contexto de Hechos 6
nos dice que las circunstancias y necesidades de una situación
específica determinarían cuándo deben designarse diáconos y cuántos
serían necesarios.
DEBERES ASIGNADOS A LOS DIACONOS
Toda el trabajo de la iglesia, incluyendo el de los diáconos, es
supervisado por los ancianos (Hechos 20:28; Hebreos 13:7, 17). La
única autoridad que poseen los diáconos es aquélla que se les asigna "sobre"
alguna "tarea" específica (Hechos 6:3). Las responsabilidades que se
delegan a cada diácono deben ser claramente comprendidas por él, por
los ancianos y por la congregación. Los diáconos pueden ayudar a los
ancianos en el cumplimiento de todas las tareas escriturales, sobre
todo de las materiales, físicas, de benevolencia, y en las áreas
misioneras.
EJECUCION DE LAS TAREAS
Muchas congregaciones son afectadas porque los diáconos, lo mismo
que otros miembros de la iglesia, no hacen su labor. No se logra nada
o poco en programas importantes de trabajo si quedan sólo escritas en
papel o en la memoria de una conversación. Un diácono no puede
funcionar hasta que se le asigna una tarea; no obstante, cuando se le
da la comisión, debe moverse para que la tarea sea completada.
Trabajando de acuerdo a las instrucciones y deseos de los ancianos, el
diácono debe estar dispuesto a tomar decisiones y hacer esfuerzos
inmediatos para comenzar y completar su tarea.
OBSERVACIONES
La labor del diácono es importante. No es un anciano y puede que
nunca llegue a calificar como anciano, y no necesita utilizar su
oficio como escalafón para llegar a ser anciano. Puede servir como
diácono reconociendo el valor de ese servicio. Debe servir
regularmente y ser reconocido por su labor. Cuando los diáconos han
servido bien, "obtienen para sí una posición honrosa, y mucha
confianza en la fe ..." (1 Tim. 3:13).
Los diáconos aptos son una bendición. En Hechos 6, cuando hicieron
su labor los que fueron designados, se terminaron las quejas, se
llenaron las necesidades, aumentó la Palabra, los discípulos se
multiplicaron, y los diáconos crecieron en fe y servicio (Hechos
6:7-8). De la misma manera que la iglesia hoy necesita buenos ancianos
para dirigir, también necesita diáconos competentes deseosos de servir.
PREGUNTAS
¿Cuáles son los dos extremos existentes hoy día que se relacionan
con los diáconos?
¿Sugiere el significado de la palabra "diácono" la clase de deberes
que debe asumir?
¿Cuál es la autoridad bíblica que tenemos para los diáconos?
Explique los diferentes tipos de calificaciones requeridas de los
hombres que han de servir como diáconos.
¿Cuál es la relación escritural entre ancianos y diáconos?
¿Cuáles son las tareas que se les pueden asignar a los diáconos?